lunes, 23 de marzo de 2009

Nada es para siempre

Cuando tenemos poca edad, o mucha: (¿hasta cuando tenemos poca edad?); y por ende poca experiencia (siempre tenemos poca); todo lo que nos ocurre tiene mucha importancia, nos parece que somos los únicos a los que les ha pasado: Desde el inicio de una relación de pareja, un primer trabajo, o la primera ruptura seria o el primer despido. El mundo se nos viene encima, nos dejan hechos polvo, parece que no saldremos de ese agujero.
El problema surge porque no nos gusta cambiar. Por instinto o por cualquiera sabe qué, lo que hacemos lo hacemos con vocación de que dure para siempre. No nos imaginamos en otra situación que no sea la que llevamos viviendo durante algún tiempo –de cualquier duración- .
Estas situaciones, si no se superan, pueden llegar a ser patológicas, nos olvidamos de vivir el resto de nuestra vida. Es cierto que algunos casos son difíciles de olvidar, sobre todo las que tienen que ver con desapariciones o muertes de hijos, como los del caso de Marta, Marilúz, Juan Holgado y tantos otros a los que ya hemos olvidado o no recordamos tanto. Algunos padres de estas situaciones han dejado de vivir su propia vida y lo que hacen es seguir con el caso y las heridas abiertas y abandonan todo lo que suponía el resto de sus intereses, hijos, vida, etc..
Otras son pasajeras o más livianas o más habituales o sabemos que tienen solución y las olvidamos para poder seguir viviendo, las acumulamos en nuestra experiencia e incluso nos transforman: aprendemos. Con los años nos vamos dando cuenta de todo tiene solución cuando hablamos de problemas. O por el contrario nos damos cuenta de que no tiene solución alguna: cuando queremos convencer a alguien de que está equivocado o actuando de manera errónea, siempre desde nuestro punto de vista... claro.

23 comentarios:

ulises dijo...

Las cosas tengan solución o no, no importan porque la vida sigue. Con los años se aprende a aceptar esta tesitura y se hace la vida más placentera.
Hay muchas cosas que caen en el olvido incluso aunque no queramos. Esto me hace recordar una entrevista que escuché de una esquiadora ciega que contaba que se había quedado ciega a los 22 años y que lo peor de todo ello fue olvidarse de la cara de sus seres queridos.

F. J. Zamora dijo...

creo que lo que no nos gusta es dejar esa adiccion a las emociones.
Ser adictos es un problema es lo que no nos hace fluir.

Naveganterojo dijo...

Poer amarga experiencia te podria decir que de todo se sale, que todo nos ayuda a seguir caminando, a aprender, a crecer como seres humanos y a sacar lo mejor de cada experiencia.
Solo hay una condicion para ello....querer vivir.
Un abrazo amigo

Funcionario's blog dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. Yo aún recuerdo a mis padres cuando me decían "Tranquilo, ya pasará".

Aún hoy me dicen "Si tiene que venir, ya vendrá", refiriéndose a encontrar pareja.

Es interesante la reflexión sobre el apego. Por ejemplo, yo recomendaría el vídeo sobre "Quién se ha llevado mi queso", de Alex Rovira. (En el Youtube, parte 1 y parte 2)

gemmacan dijo...

Difícilmente uno se queda anclado, raramente no se sale del agujero, contados son los casos del que se queda colgado en la cuerda floja, y sencillamente porque la vida se trata de eso: caer y levantar.
No nos queda otra que seguir, eso sí, recordando a dosis pequeñas y cuando la reflexión lo requiere, lo pasado, lo vivido y lo llorado.

borraeso dijo...

Nada es para siempre... pero "nada", dependiendo de cuánto de "nada" sea, de hasta qué punto se pueda distanciar en el recuerdo o resolverla... "nada" puede marcar una vida entera, pararla, estancarla, truncarla...

Las nadas resueltas, las que te dejan tirar para adelante, se olvidan...

Maribel Calvillo dijo...

Yo creo que todos aprendemos con la edad a "tirar" hacia adelante. La memoria del hombre es pequeña y uno siempre olvida aquello que merece la pena ser olvidado.

Si nos toca vivir, al menos, habrá que hacerlo bien; sin dejarse llevar por los sentimentalismos, las caídas y los tropiezos.

NOTA: Gabriel García Márquez decía en su libro "El Amor en los Tiempos del Cólera" que un hombre sabe cuando empieza a envejecer porque empieza a parecerse a su padre.

lisebe dijo...

Orientador, sabes tienes razón aunque hay cosas en la vida que aunque pasen los años como bien dices nunca se supera y es la muerte de un hijo y lo digo por pura experiencia.. pueden pasar miles de cosas, y hasta olvidarlas. Pero esta es la más dolorosa y la que nunca se puede borrar ni de tu historia ni de tu memoria por el resto de la vida, perder a un hijo te marca de por vida, te lo aseguro.

Besos

anselmo dijo...

Que buen descubrimiento este blog. Un saludo y gracias por el apoyo

Amig@mi@ dijo...

Por mucho que nos guste una página hay que pasarla para terminar el libro, y por mucho que nos disguste, haremos lo mismo,la pasaremos y lo terminaremos...
Un saludo

Andrea dijo...

Mi lema es: cuando me caigo, simplemente me levanto. Un abrazo orientador.

F. J. Zamora dijo...

En mi ultimo post tienes un arbol por si lo deseas plantlo en tu blog
un abrazo

Marga Fuentes dijo...

Como dice Inga, se trata de caer y levantarse, como lo hacen los niños cuando comienzan a dar sus primeros pasos. Es la vida.
Un abrazo,

Luis Antonio dijo...

Interesante, profunda y necesaria reflexiòn. Saludos, Orientador

Logan y Lory dijo...

Dar los primeros pasos, caer, incluso dañarse, volver a caminar hasta conseguir dar pasos mas seguros aunque volvamos a caer.
La inseguridad forma parte de esa propia enseñanza, nos obliga a buscar aquello que seamos capaces de controlar para que podamos establecer baremos y dar la importancia a cada cosa.

La importancia de las cosas luego, es relativa y temporal, ya que lo que en otra hora nos parece muy importante, bajo otras circunstancias puede ser normal.

Jo, que rollo nos ha quedado.

Un Saludo

Alfonso Saborido dijo...

Efectivamente, nada es para siempre. Por eso ahora, alargo los minutos.

mardelibertad dijo...

Los problemas se tienen que slucionar no guardarlos
Rn abrazo

LA CALLE VACÍA dijo...

Nadie se ahorca excepto del cuello, cada tropiezo, cada abismo, cada impedimento nos hace más fuertes. Pese a que la vida es un camino cambiante y lleno de obstáculos el ser humano intenta cuadricularlo todo y adaptarlo a su monótona vida. Como siempre un placer leerte, eres escueto pero profundamente inteligente, no me lo tomes como un cumplido, simplemente digo lo que me produces. Un abrazo amigo.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Pues debo de ser la excepción, pero me la he pasado dándole todas las vueltas que he podido; que naturalmente son siempre dentro de los márgenes propios de la porpia marginalidad personal. Ese tránsito al que llamamos vida, es en sí y por sí tan aburrido, que si no le ayudamos un poco, puede acabar con nosotros: ¡¡¡¡¡Huyaaaamoooossss!!!!

LA CALLE VACÍA dijo...

Lo siento Muy señores mios, ¿pero que la vida es aburrida? puede ser complicada, pero nunca aburrida

Anónimo dijo...

Que la vida es caer y volver a ponerse de pie, no hay ninguna duda. Que de cada caida hay un aprendizaje, no hay ninguna duda. Que vivir es eso presisamente, crecer, superarse ante las adversidades, no hay ninguna duda.
Pero la muerte de un hijo debe ser la hostia, yo no quiero ni pensarlo, no sé si sabría...

Besitos y gracias de nuevo,

Fermín Gámez dijo...

Con la edad vamos amoldándonos a esta verdad en la que nos han ido adiestrando nuestros maestros. Pero tiene que venir la edad, así somos.

Daro dijo...

Hola, como va? Es un lindo ejercicio cuando uno rememora sus desventuras y las forma en que estas fueron resueltas u olvidadas!!! Te genera pensar de que no hay nada de lo que uno no pueda reponerse y seguir...

http://darogauna.blogspot.com/2009/02/adquirida-sazon.html