miércoles, 31 de diciembre de 2008

2008 arrivederci

Parece que llega a su fin, irremediablemente. Menos mal que contamos años desde hace solo 2008, sería complicado felicitar el próximo año 1.754.534, desde que existe el homo sapiens sapiens no tan sapiens como se cree (es una cifra aproximada como podemos suponer) pero bueno es lo que tiene, como dicen por el foro los más pijos.
El 8 es un buen número para los chinos y lo vimos en sus Olimpiadas, el 9 es un buen número..., al menos para el 6, con el que hace buenas migas, así que no nos podemos quejar.
Tomémonos las uvas, brindemos con cava o sidriña, comámonos los langostinos en paz. Que los israelíes celebren el 5771, sin hacer el 99 ó el 66 a los palestinos que celebran su 1430, aunque ninguno de sus años comienza mañana, (es como si estuvieran en la Luna).
Salam malecun y salom...o como se diga...Ah y para los chinos(que tampoco) feliz Buey...un gran año, y pacífico...al menos sin testosterona. Manda güevos.

2 comentarios:

Antonio Ruiz Palacín dijo...

Ayer, 31 de diciembre de 2008, la organización terrorista ETA ha dejado constancia de su triste existencia con un nuevo atentado dirigido contra los medios de comunicación. Desde el presidente del gobierno, partidos políticos, asociaciones y colectivos sociales, han manifestado su repulsa por tal acto criminal. Sin embargo olvidan que las acciones terroristas son condenadas, antes que nadie, por los propios terroristas: después de los atentados huyen y se esconden porque son conscientes de que su actuación rompe con la ética y la moral que se encuentra inscrito en todos los miembros de una sociedad. Por tanto, repudiar y condenar las acciones terroristas es una actitud ética y moral. Ahora bien, en cierta forma, los gobiernos democráticos sucesivos desde la aparición de la organización terrorista, tienen su responsabilidad en todo lo que viene ocurriendo desde hace décadas.

Cuando ETA hizo saltar por los aires el coche con el vicepresidente del gobierno franquista, todas las organizaciones políticas en la clandestinidad, aplaudieron el acto criminal de la incipiente y joven organización terrorista: el pequeño "diablillo" contaba con la simpatía y el beneplácito de los mentores. La propaganda, entonces, era que se luchaba por terminar con el franquismo e implantar la democracia. Ignoraban las organizaciones políticas en el exilio que su consentimiento y aprobación sobre el acto criminal les colocaba en una posición de complicidad con los terroristas. Una década después, el pequeño "diablillo" se hizo adolescente y crecieron con él sus hazañas y justificaciones difamatorias en plena democracia: pegaban tiros en la nuca, acribillaban a fuerzas del orden y hacían saltar por los aires casas y cuarteles… Ahora el mensaje ya no es la implantación de la democracia, es la independencia del País Vasco. Los medios de comunicación y los propios políticos demócratas del País Vasco, se mantenían al margen de tan abominables actos, sacando provecho político y económico de la sangre inocente. Las actuaciones del diablo adolescente eran criticadas de forma permisiva y hasta fraternal por los políticos y los medios. Ningún representante del gobierno autonómico o fuerza política, asistía a funeral alguno: la inocente complicidad inicial les mantenían en silencio. Han pasado los años y el adolescente se ha convertido en adulto y lejos de detener su "brillante" carrera de sangre y despropósitos, continúa en sus trece ejecutando a inocentes (Ahora sí consideran los políticos que las víctimas son inocentes, hace años lo dudaban).

Conclusión: Todas las fuerzas políticas amamantaron y criaron al joven con la leche del odio. Y ahora, el joven hecho adulto se rebela contra los que le malcriaron: dieron calor a un huevo sin saber que era de serpiente… y así nos luce el pelo.

Antonio Ruiz Palacín
http://cienciafalsa-religion.blogspot.com

Logan y Lory dijo...

Pues eso... que la vida sigue, igual que hace un par de días, con nuevos ánimos pero retornando a la rutina, que luego en la práctica, es lo que realmente nos gusta.

Nuestro deseo es que esos locos que siembran el terror por el mundo (terroristas palestinos, israelitas, etarras o soldados "liberadores" de paises que no quieren ser liberados) dejen de matar impunemente.
Suena a utopía pero nos mantiene la ilusión de verla cumplida, algún día.

Un abrazo.