Que alivio entrar en este blog y ver que los amigos no te olvidan (recuerda a la cinta de las coronas... fúnebres). Pero en esta ocasión es cierto. Incluso me crecen los seguidores.
Me cuelo por una red furtiva y puedo leeros y entrar de nuevo.
No me voy a quejar, no merece la pena, no soy un quejica, sufro mis cosas en silencio, la vida es demasiado corta para ir quejándose todo el día, todo lo que hacemos lo hacemos para mejorar nuestra existencia, por comodidad o lo que sea, pero pretendemos mejorar.
Anoche veía parte de un reportaje en Canal Sur sobre las fiestas de alto copete en Marbella: siguen celebrándose... pese a todo. Es gracioso lo que decían los hoteleros y hosteleros de la zona: que se siguen haciendo con derroche de lujos y detalles, que la cosa por allí no ha cambiado, la pasta gansa pulula por estos sitios de glamour y sustancias (las que queráis pensar). Pero los clientes que las celebran, lo que no quieren es que se hable demasiado de ellas, que no parezca que derrochan, que nadie piense que son capaces de gastar a tuti plen en tiempos malos para el resto. A nosotros no nos importa, que gasten lo que quieran, que dilapiden sin mesura, que lo pasen bien, se diviertan. Es su obligación. Que luzcan sus galas y joyas, que se metan lo que quieran, por la nariz o por donde sea. Lo que de verdad me molesta es que son empresarios, de esos que cierran empresas, hacen eres, dejan gente en el paro, explotan a los que siguen trabajando amenazándoles con el despido...
En algún sitio tienen que estar los binladenes los de 500 euros. En España es donde más de ellos hay, y es difícil cambiarlos, tanto en chatarra como de manos. Dinero negro que no desprecian los racistas... que cabrones.
Me cuelo por una red furtiva y puedo leeros y entrar de nuevo.
No me voy a quejar, no merece la pena, no soy un quejica, sufro mis cosas en silencio, la vida es demasiado corta para ir quejándose todo el día, todo lo que hacemos lo hacemos para mejorar nuestra existencia, por comodidad o lo que sea, pero pretendemos mejorar.
Anoche veía parte de un reportaje en Canal Sur sobre las fiestas de alto copete en Marbella: siguen celebrándose... pese a todo. Es gracioso lo que decían los hoteleros y hosteleros de la zona: que se siguen haciendo con derroche de lujos y detalles, que la cosa por allí no ha cambiado, la pasta gansa pulula por estos sitios de glamour y sustancias (las que queráis pensar). Pero los clientes que las celebran, lo que no quieren es que se hable demasiado de ellas, que no parezca que derrochan, que nadie piense que son capaces de gastar a tuti plen en tiempos malos para el resto. A nosotros no nos importa, que gasten lo que quieran, que dilapiden sin mesura, que lo pasen bien, se diviertan. Es su obligación. Que luzcan sus galas y joyas, que se metan lo que quieran, por la nariz o por donde sea. Lo que de verdad me molesta es que son empresarios, de esos que cierran empresas, hacen eres, dejan gente en el paro, explotan a los que siguen trabajando amenazándoles con el despido...
En algún sitio tienen que estar los binladenes los de 500 euros. En España es donde más de ellos hay, y es difícil cambiarlos, tanto en chatarra como de manos. Dinero negro que no desprecian los racistas... que cabrones.