“El meteorito ese llegó a la Tierra por fin. La vida se extinguió en el planeta exazul. De nada sirvió el Tratado de Kyoto, ni el escudo antimisiles, ni los planes salvatorios de los americanosdelnorteparadestruirmeteoritos, el Senado no dio el visto bueno para la ampliación de presupuestos: el tema por lo visto era responsabilidad global y no sólo norteamericano, como nos habían hecho creer todas las películas americanas sobre el tema… . El Alto Tribunal para el Juicio Final se encuentra en la tribuna y sólo están a la espera de que se siente el Juez Supremo. Las 734.457.894.329 almas de difuntos se sientan impacientes en el enorme escenario que es la Sala de lo Divino y lo Humano del Tribunal Eterno. Algunos calculan que llevan esperando cerca de dos millones de años, las piernas entumecidas y la boca seca por la emoción y la incertidumbre. Hacen cálculos sobre lo que hicieron de bien y de mal para poder calcular si tendrán el Premio o el Castigo Divinos. Los grandes profetas religiosos de todos los tiempos tratan de poner calma en la multitud que empieza a impacientarse, algunos comentan que el Juez Supremo no se presentará.
Algunas muestras de impaciencia se transforman en manifestaciones contra los líderes religiosos: les acusan de farsantes que les habían prometido la Gloria Eterna si seguían sus doctrinas. Los mártires de las guerras santas y cruzadas se sienten decepcionados, todo era una farsa, un invento de los fabricantes de armas. Ninguno de sus muertos tendrá el Premio que le prometieron. 15.000 años después (el tiempo pasa muy rápido en la eternidad) el Juez Supremo sigue sin presentarse. Hay quien dice que al final va a resultar que nunca existió… que contrariedad”.
Algunas muestras de impaciencia se transforman en manifestaciones contra los líderes religiosos: les acusan de farsantes que les habían prometido la Gloria Eterna si seguían sus doctrinas. Los mártires de las guerras santas y cruzadas se sienten decepcionados, todo era una farsa, un invento de los fabricantes de armas. Ninguno de sus muertos tendrá el Premio que le prometieron. 15.000 años después (el tiempo pasa muy rápido en la eternidad) el Juez Supremo sigue sin presentarse. Hay quien dice que al final va a resultar que nunca existió… que contrariedad”.
Muchas veces, los no valencianos, comentamos que nos parece un derroche construir esas obras de arte en cartón piedra que son las Fallas, para que al final, la noche de San José, las quemen si ningún tipo de remordimiento económico. Yo mismo he defendido en alguna ocasión que el tema económico consiste en "mover" el dinero, se quema el trabajo, pero el dinero ha pasado a los trabajadores y a la economía en general, es decir ha generado empleo, consumo y riqueza.
En un afán comparativometafórico con las Fallas valencianas es el tema de las religiones. Durante 5.000 años, más si se cuentan las religiones egipcias y persas, la humanidad ha estado "derrochando" medios, vidas y dinero para propagar una religión y con ello salvar a la humanidad de los terribles infiernos: no comprendo porque si alguien tiene la clave para ir al Paraiso, no lo aprovecha para irse solo y dejar en el infierno al resto de sus congéneres si no se merecen el Premio de la Gloria. Muchos son los textos sagrados que prometen el oro y el moro como se suele decir a modo de refrán. Pero ¿y si todo fuera una mentira y no hubiera nada al otro lado, que esto acaba cuando acaba y se acabó...?